Pastoral Gitana

Secretariado Diocesano de Pastoral Gitana. Málaga.

Las Diócesis de Andalucía Oriental: Almería, Granada, Jaén y Málaga participaron en la IV Peregrinación Internacional del Pueblo Gitano

Categorías: Fotos, Anuncios

Barbastro, 26 y 27 de Abril de 2008

Todo comenzó en las Jornadas de Pastoral Gitana en Pozuelo donde en uno de los descansos nos reunimos los delegados de las diócesis de Andalucía Oriental y acordamos organizarnos para acudir a la Peregrinación, aunque la semilla ya la había puesto Julio un año antes…

El autobús salió de Málaga a las 20.00 h. del viernes 25 y fue recogiendo a los integrantes de las distintas diócesis participantes en Granada y Jaén; a las 10.15 ya estábamos en el Pueyo, donde cada lunes de Pascua Ceferino subía al monasterio en romería a lomos de su caballo blanco, y en este lugar emblemático en la vida del Pelé fue donde nos alojamos. Es un monasterio en piedra que custodia el Santuario de la Virgen. Lleno de riquezas arquitectónicas como su claustro gótico, su biblioteca en la que pudimos ver libros antiquísimos y algún incunable, su museo de artes y costumbres populares; y en el comedor pasamos una velada estupenda ensayando los cantos y disfrutando del romance de García Lorca que recitó con fuerza y sentimiento Salohy.

A lo largo de estos dos días participamos en los distintos actos que se organizaron de los que destaco por su emotividad la procesión de peregrinos - gitanos nómadas errantes…; las oraciones tanto en la parroquia como en el cementerio, donde Paco de Almería cantó un Resucitó precioso lleno de sentimiento…; la Eucaristía presidida por D. Elías Yanes, con los cantos alegres y bullangueros de Andalucía, la acción de gracias con una farruca bailada por Julio y Felicie que puso toda su alma en que sintiéramos que hay que agradecerle a Papá Dios lo que nos da cada día y que vivimos entre silencios contenidos y aplausos efusivos, la presencia y participación de los familiares del Tío Pelé llenos de emoción y agradecimiento: “Muchas gracias, estamos muy orgullosos de que un poquito de su sangre corra por aquí”. Dijo su sobrina nieta señalándose las venas de las muñecas.

Visitamos lugares importantes en la vida de Ceferino y del pueblo de Barbastro que también nos embargaron por su belleza y sentimiento. En la vista a la Catedral se acercó una señora mayor a contarnos como Ceferino le hizo un milagro hace 30 años… Fue viendo el exterior cuando pensé en como representaba el carácter sobrio del pueblo aragonés: por fuera seriedad y sencillez, y el interior de una belleza sin palabras… generosos, cariñosos, nos acogían con cariño y solicitud, todos nos querían mostrar sus “tesoros”, tanto el Padre Juan en el Pueyo, los padres Claretianos en el Museo de los Mártires Claretianos, en TorreCiudad, el Padre Garanto siempre volcado en facilitarnos lo que necesitáramos…

Como conclusión, según manifestamos en la revisión que se hizo en el autobús de vuelta, solo deciros que ha sido una experiencia especial para cada uno de nosotros, el Espíritu dio frutos abundantes a cada persona, y como es tan rico en dones no se repitió.

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Alicia Alonso, directora del colegio de Los Asperones

Categorías: Prensa

Los Asperones: ¿tan fiero el león como lo pintan?

Hay muchos días difíciles. Los niños intentan resolver los problemas como ven que resuelven sus familias. Hay días conflictivos… El viento les afecta una barbaridad. El viento les pone a cien por hora. Hay días que lo pasamos mal. Sobrevivimos porque el equipo humano es buenísimo. La plantilla de maestros no viene con destino forzoso, sino que lo han pedido de forma voluntaria. Eso nos mantiene. Nos animamos unos a otros. Nos notamos los problemas en la cara.

¿Recuerda el primer día?

Cuando llegué, me dijeron: «Con esta paya, no». Ese fue el recibimiento.

¿Y eso?

Habían estado un año con otros profesores y les afecta muchísimo el cambio.

¿Ha dejado de ser la paya?

Ya soy gitana. Ya me dicen: «¿A que tú eres gitana?» Yo contesto: «Sí, pero no sé si por parte de padre o de madre». Para ellos soy ‘La Ali’, y cuando llamo a la administración digo: «Soy Alicia, la gitana».

Dice usted que Los Asperones enganchan.

Los Asperones enganchan. No sé si por el cariño que muestran los niños… aunque el que ahora te da un abrazo dentro de un rato te puede insultar. Nosotros no nos tomamos los insultos tan en serio como puedan tomárselos en otro centro. Creo que nos hemos adaptado más a ellos que ellos a nosotros. No les permitimos las faltas, pero tenemos que ser conscientes del medio en el que estamos. Asperones es duro. Algunas veces nos preguntan qué hemos hecho en la administración para que nos hayan mandado allí. Yo siempre contesto que ni somos Teresa de Calcuta ni hemos sido castigados a galeras. Somos trabajadores en un medio más difícil, con unos niños más problemáticos, pero no estamos condenados.

¿Diría que es usted una clara demostración de que las maldiciones no surten efecto?

(Risas) Maldiciones me han echado, y muchas. Soy supersticiosa, pero a mí todavía no me ha salido un orzuelo o un ‘anzuelo’ como dicen ellos. Y me han dicho muchas veces eso de que me salga un cáncer aquí o allá. Yo les contesto que ya no me queda sitio en el cuerpo para tanto cáncer. Si fuera verdad eso de las maldiciones, yo ya estaría en la tumba.

¿Recuerda la maldición que más le impresionó?

A veces hay problemas que repercuten en el centro y no son del centro, como por ejemplo las retiradas de menores, de las que siempre nos culpabilizan a nosotros. Hubo una época un poco rara, con muchos malos rollos y la limpiadora, que era gitana, me hizo un imperdible con siete nudos rojos. Me dijo que me lo enganchara y lo llevara puesto en contacto con el cuerpo. Lo he llevado mucho tiempo.

Colegio María de la O ¿le gusta el nombre?

Me lo encontré puesto.

Me suena a trágico, será por la copla.

Es un nombre bonito. La cofradía María de la O nos regaló un cuadro de la virgen. Yo le pido que nos cuide y nos vigile, porque si algún día tuviéramos la desgracia de que nos pasara algo grave con los alumnos, nos ajusticiaban. No haría falta un juez.

¿Está segura?

Si pasara algo, vendrían a pedir muchas explicaciones y no de forma tranquila. Sus hijos son lo más sagrado del mundo. Si ocurriera una desgracia… algunos saldríamos torteados.

Para ejercer la docencia allí, ¿qué se necesita en mayores cantidades: valor, vocación, arrojo o cariño?

Cariño hace falta, romper esquemas también, y conocer la realidad. Tú no puedes venir a dar una clase magistral a un niño que por la noche ha vivido un registro en su casa. Somos personas, y ellos sufren. Son muy alegres y tienen cantidad de problemas que… A veces pienso que si tuviera a mi padre, a mi hermano en la cárcel no tendría alegría para ponerme a cantar. Ellos tienen mucha alegría, pero sufren lo suyo.

¿Le ha dado el barrio alguna lección magistral?

Ha habido momentos en que por algún motivo he dicho: «Por poco no me puedo ir a mi casa». La respuesta inmediata ha sido: «No te preocupes, en mi casa tienes una cama». He bajado al barrio cuando estaban comiendo y he dicho: «¿Qué bien huele!» y al rato me han subido una cacerola de fideos. Comparto con ellos bodas, bautizos y entierros.

¿Ha aprendido flamenco?

¿Qué va! Yo les digo a mis niñas: «¿Enseñarme a menear el culo en redondo!» Pero no puede ser. Yo bailo y lo que más coraje me da es que lo graban en vídeo, y lo ven.

Predicar en el desierto, ¿que le dice?

Que siempre hay un oído que escucha, aunque se haga el sordo. No creo que hayamos predicado en el desierto. Sí hemos invertido mucho esfuerzo para conseguir pequeños logros que para mí son enormes. No se predica en el desierto. Mis antiguos alumnos eran muy absentistas y poco interesados, pero ahora traen a sus niños tan limpios, tan bonitos, hechos una monería. Se preocupan de que no falten; les llamas a una reunión y vienen. Eso es un cambio. ¿No hemos predicado en el desierto!

Pensaba en el desierto en el que a veces se convierte la administración.

Siempre me he sentido respaldada por la administración.

¿Desmontaría un Belén?

¿Y esa pregunta?

Recordaba la polémica que se montó con una directora que quitó un Belén.

A veces, cuando no hay realmente problemas, se arma un cirio por la mínima historia. Yo sí desmontaría un Belén, pero no por motivos religiosos, ¿qué tontería! En nuestro caso, la mayoría de los niños son de la iglesia evangélica, y hacen la comunión por la católica, que es la que hay en el centro. ¿Qué le parece?

Un lío.

¿Un lío! Se lo decimos a los padres, pero los padres contestan que a los críos les hace ilusión. Lo admitimos.

¿Se ve en un colegio de El Limonar?

Ahora mismo, no. He participado en el concurso de traslado y me han dado un instituto y… no. Le dije al delegado que no quería irme. 20 años de mi vida es mucho, pero 20 años para ver cambios es poco tiempo. Yo empiezo ahora a percibir pequeños cambios y después de lo que me han costado, quiero disfrutarlos. Ver si es cierto lo que yo decía siempre: mi esperanza está en los hijos de mis alumnos. Si eso es así, quiero disfrutarlo. Disfrutarlo como disfruto cuando los llevamos a alguna actividad fuera y nos felicitan por su comportamiento. Entonces, como dicen los gitanos, nos ensanchamos.

El fructífero compromiso de La Paya

Categorías: Prensa

La profesora Alicia Alonso, premiada por 20 años dedicados a los niños gitanos

“Alicia, quiero galletas”. “Alicia, que no me dan el balón”. “Alicia, que quiero salir en la foto”. Es salir de su despacho al patio del cuidado colegio de Infantil y Primaria María de la O y los pequeños se le echan encima, tratando de ganarse su favor poniendo caritas y escrutándola con sus grandes y vivos ojos negros. Alicia es Alicia Alonso, o La Paya, como es más conocida esta profesora en el barrio chabolista de Los Asperones (Málaga), uno de los rotos sociales que aún quedan en Andalucía y que las distintas administraciones no han sabido o querido remendar. Esta menuda mujer de voz grave y sonrisa generosa ha invertido los últimos 20 años de su vida profesional y personal en tratar de acortar las distancias que separan el aislado mundo de Los Asperones del resto de la sociedad aplicando una fórmula basada en tres componentes: la formación, el diálogo y la convivencia. Dos décadas cambiando realidades que le han valido el reconocimiento a través del Premio al Mérito Educativo que concede la Junta y que Alonso recibió la pasada semana junto con otros siete galardonados malagueños.
Pero eso fue la semana pasada y ayer comenzaba una nueva semana lectiva en el María de la O, donde están escolarizados 114 niños de Infantil y Primaria, todos de etnia gitana. Nada más tocar la sirena, el comedor del colegio bulle. Es la primera clase del día y quizá una de las más importantes: el desayuno. “Aquí damos de desayunar a los niños y muchos se quedan a comer. En la hora del recreo les repartimos yogur y fruta para que se vayan acostumbrando a incluirla en su dieta”, relata Alonso, que anda preocupada porque el centro está sin conserje porque éste anda de baja a causa de un accidente de moto.

“Nada más desayunar, comenzamos las clases con las asignaturas más fuertes, porque después se empiezan a poner nerviosos y ya es imposible”, añade Alonso, que recuerda cómo en los primeros tiempos en el colegio la indisciplina era la norma. Ahora, cuando ya ha formado a tres generaciones de vecinos de Los Asperones, Alonso asegura que la cosa va a mejor, pero sin alharacas. “Aquí se enseña de otra forma. Son niños que viven en unas condiciones extremas, que vienen de familias desestructuradas por la droga o la cárcel y no se les puede exigir lo mismo que a otros”, resalta. Adaptaciones curriculares al margen, a la directora del María de la O le reconforta que apenas cuenta con absentistas entre sus alumnos, todo un logro en un barrio donde ir al colegio estaba mal visto no hace mucho.

“Aquí lo principal es conseguir su alfabetización. Eso ya es mucho. Si además conseguimos facilitar su adaptación e integración social, pues mejor”, señala. “Piensa que son muy pocos los que llegan a terminar la Secundaria. Aunque las cosas han cambiado algo culturalmente, todavía no ha pasado el tiempo suficiente. Están esperando a cumplir los 16 años para ponerse a trabajar o casarse. No tienen referentes en este aspecto en sus casas…”, explica Alonso.

“Los Asperones enganchan”, prosigue, “ya tenemos una plantilla de profesores voluntarios consolidada y eso ayuda a progresar. No me quiero ir de Los Asperones porque es ahora cuando se están viendo los frutos de todos estos años de esfuerzo, como el que algunos niños se queden a leer en la biblioteca a la hora del recreo. Sí, hemos invertido mucho esfuerzo para conseguir pequeños logros que para mí son enormes. Mis antiguos alumnos eran muy absentistas y poco interesados, pero ahora traen a sus niños tan limpios, tan bonitos, hechos una monería. Se preocupan de que no falten; les llamas a una reunión y vienen. Eso es un cambio”, concluye.

“Cumpliré aquí los 25 años”

Alicia Alonso se muestra algo escéptica con el plan de desmantelamiento y rehabilitación de la barriada de Los Asperones que acordaron en su día la Junta y el Ayuntamiento de Málaga, pero que aún no ha dado fruto alguno. “Aquí no se ha movido nada desde que hace tres años comenzaron a hablar de ello. Bueno sí, han remozado algunas calles y han puesto farolas…”, dice Alonso.

Tras 20 años de espera, las 231 familias vecinas de Los Asperones, una barriada que surgió para dar respuesta a las necesidades de alojamiento de varios asentamientos chabolistas, no confían demasiado en que esta nueva iniciativa de las administraciones acabe dando los frutos esperados. Lo mismo que cree Alonso, que recurre a su experiencia entre los vecinos para argumentar las razones que le llevan a dudar de la efectividad de este plan.

“La mayoría no quiere irse de aquí y para todos no va a haber nuevas viviendas protegidas en el barrio. Saldrá de aquí quien tenga asegurado un mínimo de ingresos al mes que le permita afrontar los gastos de una casa, cosa que aquí no están acostumbrados a asumir… Para ello tendrán que formarlos y ofrecerles un empleo, porque si no dime tú cómo van a vivir. Cumpliré aquí los 25 años”, señala Alonso, quien reta a volver a visitarla dentro de cinco años para comprobar si su escepticismo está o no fundado.

Misa de Ceferino

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El sábado 7 de junio, a las 20h, en la parroquia Ntra. Sñra. del Carmen de Campanillas celebraremos la Misa del beato Ceferino, después compartiremos un ratito de fiesta y alegría.

¡Estáis todos invitados!

Encuentro Interdiocesano de Pastoral Gitana de Andalucía Oriental

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El sábado, 14 de junio, tendremos una excursión - convivencia para celebrar el Encuentro Interdiocesano de Pastoral Gitana de Andalucía Oriental. Este año será en Jérez del Marquesado, Granada. Sólo hay que llevar el bocata y el precio del bus es de 3 €.

Información e inscripción en pastoralgitana@diocesismalaga.es o 952 622 814.