Presencia parroquial
El pasado mes de septiembre se celebró la XXII Jornada Nacional de Pastoral Gitana, siendo el tema central la conmemoración del Xº aniversario de la beatificación del gitano Ceferino. Fue una suerte el poder comprobar como muchos gitanos vivían con gozo dicho acontecimiento y cómo se fue desgranando en el estudio y en la oración las virtudes y vivencias de Ceferino en tiempos no fáciles para la fidelidad con el Señor.
Este beato descubrió el marco adecuado para vivir su fe hasta entregar su vida por Cristo. Sería la parroquia de S. Francisco en Barbastro donde vivió el encuentro con Cristo eucaristía, donde celebraba el sacramento de la reconciliación y donde supo crecer en fidelidad a Jesús.
Todo esto tiene una gran validad para todos nosotros, ya que la parroquia sigue siendo un marco eclesial apropiado para la presencia del pueblo gitano con ocasión de acceder esencialmente a los sacramentos.
Es un momento privilegiado donde la acogida, la escucha, el respeto, el aprecio a la diferencia, tienen un papel importante ya que cuenta con una motivación, por parte del gitano, que puede no estar presente cuando se acerca como usuario-beneficiario de unos servicios sociales obligado por una situación de pobreza. Este mutuo acercamiento puede ser una ocasión para descubrir el mundo religioso gitano e intentar encontrar marcos de encuentro dentro de las aperturas de la iglesia institucional.
Si nuestra disposición se aleja del juzgar para dejar paso al aprender podemos descubrir vibraciones religiosas en contacto con el rito, sobre todo en la celebración del Bautismo y en las misas de difuntos. Y podemos aprovechar la ocasión para dar una imagen de Iglesia más de mediación con el Misterio que de paternalismo y proteccionismo y por qué no, también es una ocasión para dejarnos evangelizar.
Y porque es una realidad que muchos párrocos no entienden a los gitanos ni tienen por qué entenderlos, la relación párroco–agente de pastoral con gitanos se reduce a incomprensión por una parte y utilización por otra, a paternalismo y salir del paso, y poco más por parte del agente de pastoral, y a aburrimiento y sin sentido y poco menos por parte del gitano. Una vez más surge la necesidad de la formación de agentes de pastoral que conozcan y sintonicen con la idiosincrasia gitana, con capacidad para integrar en la acción pastoral la participación, la colaboración de los mismos gitanos con un protagonismo de servicio.
Que el beato Ceferino que supo descubrir el marco adecuado para crecer y vivir la fe en profundidad, nos ayude a todos para que la parroquia siga siendo un marco de encuentro con Cristo y con todos los hombres.
Fernando Jordán Pemán
Delegado de Pastoral Gitana de Jaca