Fallecimiento del cardenal Hamao
El pasado 8 de noviembre, murió el cardenal Hamao, estrechamente ligado a la Pastoral Gitana y siempre participe de los encuentros internacionales con su presencia sencilla y cercana.
El cardenal que pidió la renuncia de Juan Pablo II
EL MUNDO
El cardenal japonés Stephen Fumio Hamao era un eclesiástico libre y evangélico, que siempre dijo lo que pensaba. Incluso, a contracorriente, llegó a pedir desde la Curia, donde ejercía un importante cargo, la renuncia del entonces enfermo y anciano Papa Wojtyla. El purpurado japonés falleció el pasado día 8 en un hospital de Tokio, a los 77 años de edad, víctima de un cáncer de pulmón.
El Papa Benedicto XVI le ha recordado como «testigo del Evangelio». En particular, el Santo Padre subraya «su viva preocupación por los pobres y su generoso servicio a la Iglesia universal».
Nacido en Tokio el 9 de marzo de 1930, el cardenal Hamao se licenció en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma. Ordenado sacerdote a los 27 años, fue nombrado obispo auxiliar de Tokio y luego obispo de Yokohama, la segunda ciudad del país, a 30 kilómetros al sudoeste de Tokio.
Como obispo centró su actividad pastoral en los más marginados y se dedicó en particular a los jóvenes, a los inmigrantes, a los refugiados y a los pobres. Por vocación y por obligación, no en vano era también presidente de Cáritas de Asia y Oceanía.
En 1995, fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Japón, como reconocimiento a su enorme valía intelectual y pastoral. En 1998, Juan Pablo II le dio el espaldarazo definitivo y lo nombró presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.
Pero en Roma nunca se sintió a gusto y nunca se casó con nadie. Por eso, en el año 2003, cuando toda la Curia intentaba justificar el que un Papa desfalleciente siguiese al timón de la Iglesia, el cardenal japonés fue el único en desmarcarse. «El Papa podría dimitir y haría bien. Personalmente, espero que lo haga, porque es penoso y hace mal verlo en su estado actual de salud».
A los 76 años, en marzo de 2006, el Papa Benedicto XVI le aceptó su renuncia a la presidencia de ese organismo vaticano y regresó a Japón, para luchar contra un cáncer que nunca ocultó a la opinión pública. Y eso que, en el país nipón, el cardenal era una personalidad muy conocida por sus propias cualidades y por ser el hermano menor de Minoru Hamao, el camarlengo del príncipe Naruhito, heredero al Trono del Crisantemo.
Desde Japón, Hamao volvió a saltar al primer plano de la actualidad eclesial por quejarse amargamente de la poca consideración que la Curia romana muestra por las iglesias de Asia. Enemigo del centralismo de la jerarquía, se mostró asimismo partidario de convocar un nuevo Concilio para avanzar en la colegialidad y en el fortalecimiento de las iglesias locales. A pesar de sus críticas a la maquinaria vaticana, siempre fue extraordinariamente fiel a la Santa Sede y a los Papas.
Stephen Fumio Hamao, cardenal, nació el el 9 de marzo de 1930 en Tokio (Japón), ciudad donde murió el 8 de noviembre de 2007.