Pastoral Gitana

Secretariado Diocesano de Pastoral Gitana. Málaga.

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Homilia

Celebración fiesta Beato Ceferino, “Tío Pelé”

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El encuentro tuvo lugar un lluvioso sábado  30 de abril en la Parroquia San Antonio Abad del barro de Churriana y participaron gitanos de diferentes barrios de la Diócesis: Palma- Palmilla, Dos Hermanas, Huelin, Cañada del Cortijo de Mazas, Churriana… que fueron convocados por el Equipo de Gitanos de la Delegación de Migraciones-Gitanos de la Diócesis para celebrar la beatificación del primer gitano Ceferino Giménez Malla, el Tío Pelé, como es llamado con respeto y cariño por su pueblo calé; verdadero gitano y verdadero cristiano, ejemplo tanto para payos como para gitanos.
La Eucaristía fue viva y participativa, cercana al pueblo gitano que se pudo expresar con su arte cantando y bailando para alabar a Dios, “Undivé” y a la Virgen María, “Majarí Calí”.

 La fiesta continuaba en el Teleclub donde el tío Joaquín preparó un arroz riquísimo, y después de que bendijera la comida Tomasa lo repartió y compartimos el almuerzo entre conversaciones y risas; cuando salió el sol empezó la fiesta en el patio y con Fali, Junco y Jose no faltaron las buenas rumbas para bailar.

XXV Jornadas Nacionales de Pastoral Gitana ” La Mujer Gitana”

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Los días 17, 18 y 19 de Septiembre, se celebraban en Pozuelo de Alarcón (Madrid)  las XXV Jornadas Nacionales para la Pastoral Gitana sobre “La Mujer Gitana”.

Comenzaban estas Jornadas con casi 100 asistentes de los distintos rincones de nuestra geografía española con unas palabras de bienvenida a cargo de D. Ciriaco, Obispo de Albacete y responsable Nacional de la Pastoral Gitana. A continuación D. Antonio Jesús Heredia Cortés, sacerdote gitano, Director del Departamento Nacional de esta Pastoral también nos invitaba a participar activamente  en estas Jornadas.

Desde la Fundación del Secretariado Gitano se presentaba la labor que se está realizando a favor de la mujer gitana. Al acabar la cena y después de un rato de fiesta y alegría (que no faltaron en todas la Jornadas) se proyectaba la película “Alma Gitana”. 

El Sábado, la religiosa y teóloga Dolores Aleixandre nos hacía un recorrido muy ameno sobre las distintas mujeres que aparecen en la Biblia (María, Sara, María Magdalena,…) y se continuaba con unos trabajos por grupos.

Por la tarde era la hora de los testimonios de gitanas luchadoras por sacar a sus familias adelante, tanto a nivel de promoción humana como de compromiso cristiano (contaron su experiencias una religiosa gitana de Granada, una religiosa gitana que ha estado 20 años en Guinea, la co-fundadora de la primera Cofradía del mundo dedicada al Beato Ceferino, el tío Pelé, etc.).

También nos invitaban a asistir a la Romería de la Virgen de los Remedios en Badajoz

Por la noche se celebraba la Fiesta Gitana, con cantos, juegos, bailes y productos de distintos lugares de España que se compartieron.

Pero sin duda, lo mejor es la Celebración de la Eucaristía donde se expresa el sentir y el clamor de un pueblo que ha sufrido marginación y rechazo y que, con su cultura tan peculiar, enriquece constantemente a nuestra Iglesia. Al acabar no pudieron faltar cantes y bailes en honor al Tío Ceferino, cuya imagen se bendijo en estas Jornadas.

Por último Málaga y Córdoba compartieron sus experiencias pastorales y D. Ciriaco daba por terminadas las Jornadas recordando la figura de Emilia, gitana mártir de Almería en proceso de Beatificación, así como el papel fundamental de la mujer tanto en la sociedad como en la Iglesia, el saber acoger los valores positivos de la cultura gitana, daba las gracias por poder compartir materiales, experiencias,…  “No hay que olvidar que el pueblo gitano es un pueblo muy religioso y lo mejor que podemos hacer es ofrecerle el encuentro con Jesucristo” nos recordaba.Wink

Ángel-Dandy, Responsable del Secretariado de la Pastoral Gitana de la Diócesis de  Jaén.

 

Nota: Para ver las fotos del encuentro puedes pinchar en esta dirección:

parroquiademarmolejo.org

Dimite el prelado vaticano que criticó las medidas contra los gitanos

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Agostino Marchetto, secretario del Pontificio Consejo para los Migrantes

También denunció la política migratoria de Berlusconi

El secretario del Pontificio Consejo para los Migrantes, Agostino Marchetto, que criticó las medidas francesas contra los gitanos y la política antiinmigrante italiana, renunció al cargo, informó hoy la sala de prensa vaticana.

Fuentes de la sala de prensa explicaron que el papa Benedicto XVI aceptó la dimisión del arzobispo debido a que cumplió 70 años, edad en la que los nuncios apostólicos deben renunciar.

La normativa vaticana permite a los nuncios apostólicos dejar el puesto con cinco años de anticipación, respecto a los obispos diocesanos.

Marchetto fue diplomático de carrera y llegó a ser observador permanente del Vaticano ante la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Como secretario del Pontificio Consejo para los Migrantes, el prelado criticó en días recientes la expulsión de gitanos decretada por el gobierno francés del presidente Nicolas Sarkozy.

El pasado 27 de agosto recordó que los gitanos también fueron víctimas del Holocausto y que ”todavía hoy deben huir de quien los persigue”.

Marchetto se refirió a la política francesa de desmantelamiento de campamentos y de expulsión de gitanos originarios de Europa del Este, recientemente puesta en vigor.

Destacó que las medidas de Sarkozy eran contrarias al derecho de la Unión Europea.

Asimismo el arzobispo criticó en abril pasado el ”paquete de seguridad” del gobierno italiano del primer ministro Silvio Berlusconi, que contempla medidas contra los inmigrantes.

En aquella ocasión el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, declaró que Marchetto hablaba a título personal y no a nombre del Vaticano.

Fiesta del tío Ceferino

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Desde Pastoral Gitana queremos informaros de que el sábado 8 de mayo se celebra a las 13.00 h en la parroquia de Jesús Obrero la fiesta del Beato Ceferino, patrón de los gitanos.

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La integración de la etnia romaní

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Entre el 8 y el 9 de abril, España acoge una cumbre para abordar uno de los principales desafíos de Europa: el de integrar a la etnia romaní. Preocupada por una amplia gama de problemas, Europa ha hecho demasiado poco por los romaníes o gitanos. Pero, en este sentido, España se ha convertido en líder por sus iniciativas para garantizar que sus más de 500.000 gitanos tengan los mismos derechos que los demás ciudadanos del país.

España lidera las iniciativas para garantizar igualdad de derechos a los gitanos

He oído que en España los romaníes se sienten tan gitanos como españoles, que se sienten en su lugar. Pero, en otros países, no comparten esa misma sensación de inclusión. Unos 12 millones de romaníes viven en la Europa actual, principalmente en el Este, una región que ha registrado un impresionante crecimiento económico durante las dos últimas décadas. Sin embargo, para la mayoría de los romaníes, ahora la vida es peor que antes, ya que el 70% está en paro y muchos viven en condiciones deplorables.

Esas penalidades económicas se ven agravadas por la tensión social. En todos los países en los que viven romaníes, el conjunto de la población les es hostil. A pesar de las resoluciones aprobadas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ordenando a la República Checa, Grecia y, justo el mes pasado, a Croacia, que introduzcan reformas, normalmente los romaníes se ven privados del acceso a la vivienda, la educación y la asistencia sanitaria. En Italia, los gitanos son realmente perseguidos por el Estado, que vulnera así la legislación europea.

En algunos países, los niños romaníes se ven automáticamente en clases para discapacitados mentales. En otros, relegados a escuelas separadas y de inferior calidad o a clases especiales para gitanos. Esta denigrante práctica no sólo cunde en Europa Oriental.

Creo que la educación constituye el núcleo de este asunto, e incluso en España, que ha hecho grandes progresos, un porcentaje desproporcionado de gitanos asiste a colegios de mala calidad, presentando elevados índices de abandono escolar y una irregular asistencia a clase.

Las fundaciones de mi Open Society Institute, cuando comenzaron a funcionar en 1984, comprendieron que los romaníes constituían el caso más grave de exclusión social por motivos étnicos que se registraba en Europa y decidieron que su educación fuera algo prioritario. El resultado de esa iniciativa es una pequeña y bien instruida élite que está realizando una importante contribución a la emancipación de los gitanos, tanto en sus propios países como en el entorno europeo. Pero su número es demasiado escaso.

Con su ayuda, en 2005 lanzamos la Década para la Inclusión de los Romaníes, que reúne a gobiernos y organismos de la sociedad civil con el fin de eliminar las barreras a las que se enfrenta esta etnia en los ámbitos de la educación, la asistencia sanitaria y la vivienda. La iniciativa incorpora a 12 países, principalmente de Europa Oriental, la mitad miembros de la UE, entre ellos España, mientras que la otra mitad se compone de países que aspiran a entrar en la Unión. Los problemas a los que se enfrentan los romaníes afectan a toda Europa.

Este mismo año, mi fundación ha trasladado nuestros programas educativos destinados a gitanos al recién creado Fondo para la Educación de los Romaníes. En 2009, el Fondo ayudó directamente a 30.000 niños y 800 estudiantes universitarios de esta etnia, y es ahora una institución preparada para ampliarse. La necesidad es grande: sólo el 6% de los niños gitanos asiste a la escuela primaria y uno de cada cuatro integrantes de esa etnia es analfabeto.

Encomiables son las iniciativas tomadas por España para garantizar la igualdad de los gitanos dentro de su sociedad.

El éxito de la cumbre de Córdoba dependerá de que sus conclusiones sean refrendadas en junio por el Consejo Europeo, para que así los jefes de Estado y de Gobierno comprometan al máximo nivel a la UE en una profunda estrategia de inclusión de los romaníes en toda la Unión.

En consecuencia, la presidencia española, bajo la dirección del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, debería presentar al Consejo Europeo un conjunto de recomendaciones relativas al Fondo para la Educación de los Romaníes y la elaboración de una estrategia europea respecto a esta etnia.

Dicha estrategia debería basarse en la labor pionera de la Década para la Inclusión de los Romaníes: reuniendo a gobiernos e instituciones de la sociedad civil; solicitando a los primeros que fijen objetivos concretos y haciéndoles rendir cuentas, y, sobre todo, manteniendo a la minoría romaní en la agenda política. Como la integración de los gitanos tardará más de una década, esta estrategia debería estar contemplada en el presupuesto de la UE, a partir de la próxima perspectiva financiera que se iniciará en 2014.

La política educativa no entra dentro de las competencias de la Unión, pero la educación es clave a la hora de garantizar la inclusión social de los gitanos. La UE debería adoptar el Fondo para la Educación de los Romaníes como herramienta fundamental de inclusión. Cuando digo adoptar me refiero a proporcionarle una financiación adecuada, bien dentro del propio presupuesto de la Unión, bien alentando a los Estados miembros a contribuir en mayor escala al mantenimiento de ese Fondo.

George Soros es fundador y presidente del Open Society Institute y de la red de fundaciones Soros. Traducción de Jesús Cuéllar Menezo.

Llamamiento del Papa a un mayor compromiso con los gitanos en el Encuentro de directores nacionales de pastoral gitana en Europa (El Vaticano, 2 a 4 de marzo)

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Benedicto XVI hizo un llamamiento a las Iglesias locales para que demuestren un mayor compromiso a favor de los gitanos, en la audiencia general del 3 de marzo. El llamamiento del Papa resonó en el Aula Pablo VI del Vaticano al dirigirse a los participantes en el encuentro de directores nacionales de pastoral de los gitanos en Europa, que se celebra en el Vaticano del 2 al 4 de marzo, congregados por el Consejo Pontificio para los Emigrantes e Itinerantes. “Espero que las Iglesias locales sepan actuar juntas a favor de un compromiso cada vez más eficaz por los gitanos”, confesó el Santo Padre.

Según revela el diario de la Santa Sede, “L’Osservatore Romano”, los responsables de la pastoral de los gitanos han presentado al pontífice sus experiencias de frontera y un dato significativo: en el mundo hay 120 gitanos que han abrazado la vida religiosa, y 70 de ellos han sido ordenados sacerdotes. La pastoral de los gitanos, según el rotativo vaticano, “tiene dos reglas de oro, sugeridas por los mismos gitanos: escucharles y vivir con ellos, ayudándoles sin caer en el ‘asistencialismo’”. Se trata de “unir evangelización y promoción humana”, explica Paolo Ciani, de la Comunidad de San Egidio, comprometido en la pastoral de los gitanos, “testimoniando el Evangelio en las situaciones desfavorecidas en las que viven las etnias gitanas”.

En el encuentro con el Papa, intervino la orquesta húngara Rajkó, compuesta únicamente por gitanos. “El Vaticano es el país número 110 que nos acoge”, explica el director István Gerendási, subrayando “el mensaje positivo que procede del arte y de la difusión de las tradiciones populares gitanas”.

En el encuentro el arzobispo Antonio Maria Vegliò, presidente del Consejo Pontificio para los Emigrantes e Itinerantes, denunció que con demasiada frecuencia los gitanos son víctimas de la discriminación racial y xenófoba, y pidió crear “una nueva conciencia” que les permita reafirmar la propia identidad y diversidad cultural, en la perspectiva de una integración civil en los diferentes países.

El arzobispo Agostino Marchetto, secretario de ese Consejo vaticano rindió homenaje a los pioneros del apostolado con los gitanos y subrayó que la mayoría de los gitanos vive en condiciones de gran pobreza, realidad que interpela a la Iglesia para que trabaje a favor de la defensa de su dignidad y de sus derechos. Al mismo tiempo, recordó los deberes de los gitanos como ciudadanos.

Según datos presentados en el congreso, en el mundo hay 36 millones de gitanos, 18 millones en la India. En Europa, están presentes sobre todo en el Este, en concreto en Rumanía (entre 1.800.000 y 2.500.000), Hungría (900.000), Bulgaria (800.000). El otro país europeo con una importante presencia gitana es España (800.000).

Fuente: Zenit.org

Buscar nuevos caminos para un mejor entendimiento entre los gitanos y la Iglesia

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Martes, 2 mar (RV).- Desde hoy y hasta el jueves 4 de marzo se celebra en el Vaticano, en el Palacio de San Calixto, un encuentro de directores nacionales de la pastoral para los gitanos en Europa sobre el tema: “Solicitud de la Iglesia hacia los gitanos: situación y perspectivas”, organizado por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los emigrantes e itinerantes.

En su discurso de bienvenida, el presidente del dicasterio, Mons. Antonio Maria Vegliò manifestó su esperanza de que estos días de estudio y de trabajo, así como de oración, sean beneficiosos para su apostolado. Y explicó que su objetivo es el examinar la actual pastoral específica a la que nos estamos refiriendo para poder poner de relieve las prioridades y formular propuestas para un compromiso más eficaz y coordinado entre las Iglesias locales europeas y las diferentes organizaciones eclesiales, así como civiles, que trabajan a favor de los gitanos.

“Con el apoyo de su experiencia –dijo– buscaremos nuevos caminos y formas, sin olvidar aquellos antiguos ya probados, con el fin de facilitar un mejor entendimiento entre los gitanos y la Iglesia, a la que Juan Pablo II animó al final del Gran Jubileo del año 2000 con la invitación a ‘remar mar a dentro’, recordando ‘con gratitud el pasado’, viviendo ‘con pasión el presente’ y abriéndonos ‘con confianza al futuro’, así como pidiendo perdón”. En conclusión –agregó- les pido, queridos amigos, que lleven a nuestros hermanos y hermanas gitanos este mensaje: también nosotros, hoy, como hizo Pablo VI, no pedimos otra cosa desde el punto de vista pastoral sino que “acepten la materna amistad de la Iglesia”.

Más información, consultar la entrevista y el programa de las jornadas en el siguiente enlace: http://www.oecumene.radiovaticana.org/spa/Articolo.asp?c=360515

Encuentro Interdiocesano de Pastoral Gitana en el Santuario de la Virgen de la Cabeza

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Os informo del próximo Encuentro Interdiocesano de Pastoral Gitana que será el sábado 13 de marzo en el Santuario de la Virgen de la Cabeza, Andújar (Jaén),con motivo de su Año Jubilar. El autobús sale a 10 € y la comida será compartida. A las 12.00 celebraremos la Eucaristía y el resto del día será de convivencia con las demás diócesis que vienen desde Jaen, Granada, Almería, Guadix-Baza y Córdoba. Será un día de fiesta y alegría compartida, ven con nostros! Para inscribirse o informarse preguntar por Trini: 637 906 908


Las confesiones de un sacerdote gitano, Juan Muñoz Cortés

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ZS09101105 - 11-10-2009
Permalink: http://www.zenit.org/article-32822?l=spanish

Tras superar discriminaciones y un cáncer, afirma ser “el más feliz”
BARCELONA, domingo 11 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Ni los cachetes de su padre, ni las burlas de sus amigos, ni la discriminación por parte de algunos compañeros en el seminario ni un grave cáncer han podido apartar a este joven gitano de su anhelada vocación sacerdotal.

Nacido hace 35 años en el barrio marginal de La Mina, en Barcelona, Juan Muñoz Cortés sintió desde los doce años la vocación al sacerdocio, una llamada en la que han intervenido personas concretas que ocupan un lugar preferente en su corazón, pero también fuertes experiencias espirituales.

Lo explica en la siguiente entrevista con ZENIT, que, en el Año Sacerdotal, ofrece las “confesiones” de cardenales, obispos y sacerdotes sobre su vocación. La serie fue abierta por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Benedicto XVI.

–¿Cuándo empezó a sentir la llamada a la vida sacerdotal?

–Juan Muñoz: En el colegio descubrí una sensación por la figura de Jesús de Nazaret y empecé a interesarme por ella, gracias a la profesora de religión, una monja Hija de la Caridad, con quien tuve una charla.

A los doce años, una noche, me vino como una luz, una imagen de Cristo, que lloraba constantemente; y empecé a llorar.

Eran las tres de la mañana. Estaba en mi habitación, al lado de mi hermano. Mis padres se levantaron y me preguntaron: “¿Qué te pasa?, ¿qué te duele?”.

Y respondí: “Lloro de alegría porque en mi cabeza se me ha representado un señor con barba y con lágrimas, llevaba una corona”.

Poco a poco fui descubriendo mi vocación, hasta que un día, un sacerdote me preguntó, intuitivamente: “¿Por qué no eres sacerdote? ¿Te has planteado alguna vez la vida sacerdotal, de servicio a la comunidad?”.

Yo no le había comentado nada antes por vergüenza y, en aquel momento, me sonrojé y no supe qué contestar. A partir de ahí, todo evolucionó.

El acompañamiento personal es muy importante para que la persona, el joven, descubra su vocación. A través de los testimonios de sacerdotes, monjas y laicos, podemos ver la vocación.

–¿Cómo reaccionó su familia?

–Juan Muñoz: Cuando les dije que quería ser sacerdote, se sintieron muy mal. Me dieron que no, que me tenía que casar y tener hijos.

Yo soy del pueblo gitano y, para mi familia, que un hijo no se case y no tenga descendencia resulta un poco chocante.

El hecho de que mi familia no aceptara mi vocación me hizo entrar en crisis. Estuvieron algún tiempo sin hablarme, incluso recibí algún cachete de mi padre. Él no aceptó mi vocación hasta el momento de su muerte.

Pero entonces, en la UCI, después de pedir la extrema unción y confesarse, me pidió perdón y me dijo: “Me voy con Dios y voy a rezar por ti, para que seas sacerdote; desde el cielo te ayudaré”.

Yo sólo le dije que le perdonaba y que se fuera en paz con Dios. Me parece que Dios me quiso dar este gran testimonio de mi padre antes de morir. Fue muy bonito. La muerte de mi padre me marcó muchísimo.

Y ahora, gracias a Dios, la cosa va muy bien. Mi madre y mis dos hermanos están muy contentos.

–¿En su camino hacia el sacerdocio, sintió dudas?

–Juan Muñoz: Toda mi vida, desde los doce años, he querido ser sacerdote, pero ha habido muchísimas dificultades, evidentemente.

Por ejemplo, me escondía para ir a Misa porque mis amigos se reían de mí. Incluso dejé de ir a la iglesia durante dos años porque pensaba que la llamada a ser sacerdote era una obsesión mía.

En ese tiempo, salí con una chica. Le advertí que yo tenía vocación para ser sacerdote, pero estaba en duda. Ella respondió que lo respetaba, aunque no lo compartía.

Pero llegó un momento en que tuve que decirle: “Lo siento mucho, pero no puedo más: hay como un agujero entre tú y yo, y lo único que me puede llenar en mi vida es servir a los demás, a los más necesitados, y seguir el camino por el que Dios me ha ido llevando desde hace años, que es ser sacerdote, que es estar con él muy intensamente”.

Ella se sintió mal, incluso pasó una depresión, pero salió de ella y ahora nos llevamos muy bien. Está casada, tiene hijos y, gracias a Dios, todo ha evolucionado bien.

–¿Qué otras dificultades tuvo que afrontar en el seminario?

–Juan Muñoz: El hecho de que mis amigos no me aceptaran al entrar en el seminario me ha marcado muchísimo y me ha afectado en mi vocación.

Por otra parte, yo soy gitano, y por ello me he sentido marginado por compañeros del seminario, e incluso por algunos sacerdotes que no me aceptaban.

Me decían que vamos siempre sucios, lo típico. Alguien llegó a decirme que me tenía que ir a la Iglesia evangélica por ser gitano.

Pero yo, con la ayuda de Dios, con mi oración directa con Él, que siempre me ha ayudado, que me decía en mi interior: “no te preocupes, tú continúa adelante, a pesar de las crisis, a pesar de los momentos difíciles, estoy contigo”, mira hasta dónde he llegado.

Aunque creo que poder llegar a ser sacerdote ha sido obra de Dios.

Me ordenaron sacerdote en la Basílica de Santa María del Mar, con dos compañeros más. Asistieron 1.600 personas y unos 140 sacerdotes.

Y ahora soy la persona más feliz. Vivo el sacerdocio con mucha plenitud, como si esto lo buscara desde siempre.

–¿Qué ha sido lo más duro, en este proceso?

–Juan Muñoz: Lo más duro fue que, cuando ya era diácono, los médicos me diagnosticaron un cáncer. Me chocó muchísimo y entré en una crisis.

Realmente, la enfermedad la descubrí en sueños. En ellos, mi padre, que ya había fallecido y estaba junto a una señora que iluminaba, aunque yo no le veía la cara a ella, me avisaba: “Ve al médico”.

Se lo expliqué a mi madre, que también me animó a visitar al médico. Y al tercer día de tener estos sueños, sentí un dolor fuerte, que me asustó. Entonces sí fui al médico y me lo detectaron.

Se trataba de un cáncer muy agresivo. El médico me advirtió que debían operarme, aunque podía haber mucha metástasis y a lo mejor no salía del quirófano.

Me rebelé contra Dios. Le pregunté por qué cuando llegaba a mi plenitud, a lo que más había soñado, a ser sacerdote, me llegaba un cáncer, del que quizás no iba a salir.

Entonces le dije a mi director espiritual que quería ir a Lourdes y me encomendé al doctor Pere Tarrés.

Fuimos a Lourdes, dormimos en una posada pasando mucho frío, y a la mañana siguiente, celebramos la Misa en la Gruta y fuimos a las piscinas.

En las piscinas, sólo estábamos él y yo. Cuando me tocó a mí meterme en el agua, sentí una sensación muy rara y empecé a llorar.

Uno de los voluntarios me preguntó qué me pasaba. Le conté el problema que tenía, le dije que no quería morir, que tenía miedo. Y él me respondió: “Ya verás como la Virgen te va a curar; tú reza aquí”.

Me bañó y después empecé a llorar otra vez. Me quedé allí unos minutos rezando ante la imagen de Lourdes. Y salí de allí transformado.

Entonces le dije a mi director espiritual: “La Virgen me ha curado, siento mucha paz en mi interior”. Se quedó sorprendido.

Al volver a Barcelona, incluso los amigos que me venían a ver me preguntaban qué me pasaba, y me decían: “Estás cambiado, estás como iluminado”.

Cuando los médicos me abrieron, vieron que no había metástasis. Y no me han aplicado quimioterapia ni radioterapia, ni tomo ninguna medicación, aunque sí me van realizando controles. Para mí, fue un milagro.

–¿Qué experiencias, positivas y negativas, le han sorprendido en el año y medio que lleva como sacerdote?

–Juan Muñoz: Yo pensaba encontrar más respeto, amor y entrega entre los compañeros sacerdotes, pero me he llevado un poco de decepción al sentir como una desunión entre los sacerdotes, no sé si es como una soledad por el hecho de que los sacerdotes diocesanos viven solos.

Pero a la vez he conocido a gente estupenda que me ha apoyado en todo; personas de todo tipo, de toda cultura, de toda raza, jóvenes y ancianos, de los que he aprendido muchísimo.

Realmente he visto el rostro de Dios en esas personas. No me llegaba a imaginar cómo puede hablar Dios a través de las personas.

Algunas personas, curiosamente sobre todo mujeres, me han marcado mucho y me han proporcionado ayuda de todo tipo -espiritual, económica,…- para llegar a ser sacerdote.

Pienso en la relación de María Magdalena con Jesús, supongo que ella le consoló muchas veces y le ayudó con sus palabras, cuando se sentía incomprendido, desprotegido e incluso solo, a sacar fuerzas y pedirle a Dios que se hiciera su voluntad.

Recuerdo por ejemplo un gran amigo, que ahora trabaja en el obispado, con el que compartí las vísperas de mi ordenación sacerdotal.

Yo no podía dormir. Nos abrazamos, lloramos juntos y estuvimos hablando de Dios, de la entrega total que iba a hacer, al consagrar toda mi vida a Dios y a los más necesitados.

Y lo más maravilloso ha sido llegar a la plenitud de ser sacerdote. Lo vivo con muchísima intensidad. A veces las palabras no bastan.

Vivo con mucha pasión la entrega de la Eucaristía. A veces me emociono al cantar el prefacio.

–¿Y qué ha sido lo más impactante, de su vida sacerdotal?

–Juan Muñoz: El tanatorio. Estoy colaborando en los servicios funerarios de Barcelona y me ha impresionado muchísimo el dolor de las personas, y poder transmitir una esperanza, una fe en la otra vida a personas que sufren el dolor de la muerte de un ser querido, que se sienten solas, que se sienten abandonadas por Dios.

Que entren llorando amargamente y salgan con fe, dándote las gracias porque has transmitido un testimonio y un mensaje de Cristo vivo y una esperanza en la otra vida, a mí es lo que más me ha impresionado.

Incluso he casado a personas que he conocido en el tanatorio y he hecho muchos amigos que se han empezado a confesar conmigo y les estoy haciendo como de guía espiritual.

Si el sacerdote es una persona que reza y se entega a los demás, es la personas más feliz.

[Por Patricia Navas]

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